lunes, 1 de octubre de 2012


Requiem por Kiko
Por Dante E. Zegarra López


A las 10 de la noche del martes 18 de septiembre dejó de existir en Arequipa Julio Carlos Enrique Mendoza Núñez. Empresario y político, deja un vacío no solo en su familia y amigos, sino también una ruta de vida marcada por el optimismo y la lucha.
Como político, militó en las canteras de Acción Popular. Integrando sus listas fue electo como diputado por Arequipa en dos oportunidades. La primera de ellas en 1962, cuando el golpe militar del general Pérez Godoy, le impidió ejercer el mandato popular. Luego, en las elecciones de 1980 obtuvo un apoyo arrollador en las urnas.
Kiko, como amicalmente fue conocido, presidió las comisiones de Agricultura, Minería y Economía, donde hizo importantes aportes para el desarrollo de esas actividades. También aportó en el manejo parlamentario como Vicepresidente de su cámara.
Como hecho singular, Kiko fue enterrado el mismo día que el Congreso de la República, recordaba sus 190 años de creación, el jueves 20 de septiembre.
Lector infatigable, estaba al corriente del pensamiento filosófico más actual. En esa línea fue un clásico. Siguió el pensamiento griego y trató de aplicarlo en su vida privada y pública. De allí que fue un demócrata de viejo cuño. Lo fue, por su compenetración con los clásicos, como por su ancestro, pues fue hijo del diputado por Moquegua, Ing. Miguel Enrique Mendoza Pinto. Tres de sus siete hijos intervinieron en política, dos de ellos, llegaron a la representación nacional: Juan Carlos Miguel y Zoila Lourdes.
Respetuoso de la opinión de los demás, supo alentar y apoyar a sus hijos que tuvieron pensamiento político diferente al de él, como a aquellos que no les interesaba la política partidaria.
Batallador, nunca se amilanó ante los retos que le puso la vida. Luego de ejercer la prefectura de Arequipa, con singular acierto, y defenestrado por el golpe militar del general Juan Velasco Alvarado, sufrió el expolio de su hacienda familiar.
Desde sus experiencias en el campo ganadero en Puno, hasta las que obtuvo en el algodonero, supo superar los retos, convirtiendo a las empresas que tuvo a su cargo en exitosas. Con ellas estableció récores de producción.
Fue miembro de la Junta de Obras Públicas y de la Junta de Rehabilitación y Desarrollo de Arequipa, donde aportó con ideas revolucionarias para su época. Fue el impulsor de la creación de la Deshidratadora de Alimentos y, de la apertura del mercado agrícola de Arequipa hacia el mercado japonés.
Cuando ejerció, como gerente técnico de la Deshidratadora de Alimentos, impulsó el cultivo y la exportación de la liliácea chimes, muy parecida al puerro local.
Dio apoyo e impulso al desarrollo de la minería de la región a través de su empresa Mendoza Asociados. Posteriormente incursionó en el campo de las comunicaciones, Así, fue co-fundador de Canal 8 de Televisión y del diario Arequipa al día.

En su afán por lograr el desarrollo de la región, impulsó una serie de proyectos que lamentablemente, por diversas circunstancias quedaron en el papel, como una fábrica de dinamita en Yarabamba con los ucranianos, el transporte en monocarril aéreo con los franceses o el teleférico al Misti, que dejó en manos del Gobierno Regional.
Dialogante, apabullaba a sus interlocutores con datos estadísticos y con conocimientos técnicos que no dejaban de bullir en su cabeza y que soltaba en sus diálogos que siempre terminaban en un monólogo de reflexiones filosóficas con fuerte dosis de los clásicos griegos.
Su familia, Arequipa y el Perú estuvieron siempre en su mente. Fue un clásico patriarca, actitud que le venía de sus ancestros que en Arequipa llegaban a entroncarse directamente con Juan de la Torre, uno de los Trece de la Isla del Gallo y hasta ïñigo López de Mendoza, marqués de Santillana en la España, donde fue considerado miembro nato de la Sociedad de Hidalgos.

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